Los juegos de crecimiento se caracterizan por procesos continuos donde la gestión de recursos es fundamental para la expansión. El jugador debe equilibrar la recolección y la colocación de elementos para activar reacciones en cadena que impulsen el avance. Esta categoría de juegos de crecimiento se centra en la observación cuidadosa y la planificación a largo plazo para lograr una evolución constante.